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Es importante entender qué no hacen: no sedan, no reemplazan el tratamiento de un problema de conducta y no funcionan solas. El resultado aparece cuando se combinan con el ajuste del entorno —más areneros, más alturas, refugios, rutinas estables— y sostenido en el tiempo, porque el efecto es gradual y toma semanas.
Ayudan en situaciones de estrés ambiental —mudanzas, obras, llegada de otro animal, marcaje con orina— pero no son un sedante ni hacen efecto de un día para el otro. Funcionan como parte de un plan que incluye cambios en el entorno: más areneros, lugares altos, refugios y rutinas estables. El resultado se evalúa después de unas cuatro semanas de uso continuo.
En el ambiente donde el gato pasa más tiempo, enchufado a una toma que no esté tapada por muebles ni cortinas, y sin apagarlo de noche. Cubre un ambiente: si la casa es grande o hay varios pisos, puede hacer falta más de uno. No lo pongas debajo de un mueble ni detrás de un sillón, porque la difusión queda bloqueada.
Puede ser parte de la solución, nunca la solución completa. Lo primero es descartar causa médica con una consulta: cistitis, cristales e infección urinaria se manifiestan exactamente así. Descartado eso, hay que revisar cantidad, tamaño y ubicación de los areneros y las fuentes de estrés del gato. La feromona acompaña ese trabajo, no lo reemplaza.
Disponible en Dra Luka Veterinaria, especialista en Medicina Felina, en Chacarita, Buenos Aires.
