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Los gatos se comunican por feromonas: cuando frotan la cara contra los muebles están depositando señales que marcan ese espacio como conocido y seguro. Las feromonas sintéticas reproducen esas señales y ayudan a que el gato perciba el ambiente como propio en situaciones de cambio.
Ayudan en situaciones de estrés ambiental —mudanzas, obras, llegada de otro animal, marcaje con orina— pero no son un sedante ni hacen efecto de un día para el otro. Funcionan como parte de un plan que incluye cambios en el entorno: más areneros, lugares altos, refugios y rutinas estables. El resultado se evalúa después de unas cuatro semanas de uso continuo.
En el ambiente donde el gato pasa más tiempo, enchufado a una toma que no esté tapada por muebles ni cortinas, y sin apagarlo de noche. Cubre un ambiente: si la casa es grande o hay varios pisos, puede hacer falta más de uno. No lo pongas debajo de un mueble ni detrás de un sillón, porque la difusión queda bloqueada.
Puede ser parte de la solución, nunca la solución completa. Lo primero es descartar causa médica con una consulta: cistitis, cristales e infección urinaria se manifiestan exactamente así. Descartado eso, hay que revisar cantidad, tamaño y ubicación de los areneros y las fuentes de estrés del gato. La feromona acompaña ese trabajo, no lo reemplaza.
Disponible en Dra Luka Veterinaria, especialista en Medicina Felina, en Chacarita, Buenos Aires.
