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Además del beneficio digestivo, el cepillado es un momento de revisión: es cuando se detectan nudos, heridas, bultos, pulgas o zonas que el gato lame de más. En gatos mayores o con sobrepeso, que ya no llegan a acicalarse bien la zona lumbar, el cepillado pasa de recomendable a necesario.

Especificaciones

  • Modelo: Quita pelos saca pelusa
  • Marca: Oeste Pet

Lo que conviene saber

  • Reduce la ingesta de pelo y, con eso, las bolas de pelo y los vómitos
  • Frecuencia: diaria en pelo largo, 2 a 3 veces por semana en pelo corto
  • Permite detectar nudos, parásitos, bultos y heridas a tiempo
  • Sesiones cortas, siguiendo la dirección del pelo y sin forzar

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto tengo que cepillar a mi gato?

En pelo largo, todos los días: si se saltean días aparecen nudos que después hay que cortar. En pelo corto, dos o tres veces por semana suele alcanzar, y conviene subir la frecuencia en las épocas de muda. En gatos senior o con sobrepeso, que ya no llegan a acicalarse bien la espalda baja, el cepillado pasa a ser parte del cuidado diario.

¿El cepillado previene las bolas de pelo?

Ayuda bastante, porque cada pelo que retirás con el cepillo es pelo que el gato no traga al lamerse. No es lo único: la hidratación, la fibra de la dieta y las pastas de malta también juegan. Si tu gato vomita bolas de pelo más de una vez por semana, conviene consultar: a veces lo que parece bola de pelo es un problema digestivo distinto.

¿Cómo hago si a mi gato no le gusta que lo cepillen?

Sesiones cortas y en el momento en que el gato ya está relajado, nunca cuando está activo o comiendo. Empezá por las zonas que sí acepta —cabeza, mejillas, lomo— y dejá la panza y la cola para más adelante. Cortá la sesión antes de que se incomode, no después: si terminás siempre en conflicto, cada vez va a costar más.

Disponible en Dra Luka Veterinaria, especialista en Medicina Felina, en Chacarita, Buenos Aires.