El gato de interior no tiene que cazar para comer, pero conserva intacto el circuito de caza. Cuando ese circuito no se descarga aparecen las carreras a las tres de la mañana, el mordisco al tobillo y el juego brusco con las manos. La varita es la herramienta más directa para descargarlo, porque mantiene el juguete lejos de tus manos y cerca del patrón real de presa.
Moviéndola como se mueve una presa, no como un juguete. Arrastrala por el piso, escondela detrás de un mueble, hacé pausas y dejala temblar quieta. El movimiento errático y entrecortado activa mucho más que agitarla en el aire. Cerrá cada sesión dejando que la atrape de verdad: el juego que nunca termina en captura genera frustración.
Sí, y es una de sus mejores indicaciones. El gato que juega con manos y pies aprendió que esas son las presas disponibles. La varita mantiene una distancia física entre tu cuerpo y el juguete, así el gato dirige mordida y zarpazo hacia el señuelo. Conviene retirar la mano del juego por completo, sin excepciones.
No conviene. Las varitas tienen hilo, plumas y piezas chicas que el gato puede tragar si la mastica sin supervisión, y el hilo ingerido es una urgencia quirúrgica frecuente en felinos. Guardala después de cada sesión en un cajón. Para el juego libre y sin supervisión están las pelotas y los ratones.
Disponible en Dra Luka Veterinaria, especialista en Medicina Felina, en Chacarita, Buenos Aires.