El gato caza presas chicas varias veces por día, no una presa grande de vez en cuando. Por eso los juguetes del tamaño de un ratón —livianos, que se desplazan de un manotazo y se pueden llevar en la boca— son los que más se usan. Un juguete grande o pesado no dispara la misma conducta.
Por saturación, no porque el juguete sea malo. Si están todos disponibles todo el tiempo, dejan de ser novedad. La solución práctica es rotarlos: dejá tres o cuatro a la vista y guardá el resto en un cajón, cambiando el grupo cada semana. Un juguete que estuvo guardado quince días vuelve a funcionar como nuevo.
Sí, siempre que sean de una sola pieza y sin partes que se desprendan. Revisá cada tanto que no se estén soltando ojos, colas de hilo o cascabeles: esas piezas chicas son las que se tragan. Los juguetes con hilo largo o plumas sueltas, en cambio, solo se usan con supervisión y se guardan después.
Más que cantidad, importa variedad de tipos y rotación. Un set razonable combina juguetes de presa chica para juego solo, una varita para juego dirigido con vos, algo con catnip y una superficie de rascado. Con eso cubrís caza, interacción y marcaje, que son las tres conductas que el gato de interior necesita descargar.
Disponible en Dra Luka Veterinaria, especialista en Medicina Felina, en Chacarita, Buenos Aires.