Además, muchos cuadros de piel en gatos se ven parecidos entre sí y tienen tratamientos distintos: hongos, alergia por pulgas, dermatitis alérgica y lesiones por lamido pueden empezar igual. Aplicar un producto sin diagnóstico puede enmascarar el cuadro y complicar el diagnóstico posterior.
Hasta la consulta, nada más que suero fisiológico estéril para limpiar suavemente. No uses alcohol, agua oxigenada, yodo ni cremas humanas: irritan, dañan el tejido y el gato las ingiere al lamerse. Las heridas por mordedura de otro gato se ven chicas pero se infectan y forman abscesos con mucha frecuencia, así que conviene consultar aunque parezca menor.
Porque el gato se lame y se las traga. Muchos principios activos habituales en cremas humanas son tóxicos en gatos, y el hígado felino procesa varios compuestos de manera distinta a la nuestra. Los casos más graves que se ven son con cremas de 5-fluorouracilo, con las de psoriasis que llevan análogos de vitamina D y con las cremas de permetrina: en gatos pueden ser mortales aunque el contacto haya sido mínimo. Ante una lesión de piel, consultá antes de aplicar nada.
En muchos casos sí, al menos los primeros minutos después de aplicar y a veces durante todo el tratamiento. El lamido remueve el producto antes de que actúe y expone al gato a ingerirlo. Consultá si corresponde collar en tu caso; si no, una alternativa es distraerlo con juego o comida los veinte minutos posteriores a cada aplicación.
Disponible en Dra Luka Veterinaria, especialista en Medicina Felina, en Chacarita, Buenos Aires.