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La pelota cubre la parte de persecución del circuito de caza. El gato la golpea, la pelota escapa sola y eso mantiene la secuencia sin que ningún humano intervenga. Por eso funciona tan bien como juguete de fondo, para los ratos en que el gato está solo.
No, se complementan. La pelota cubre el juego autónomo, que el gato hace solo cuando no hay nadie. La varita cubre el juego dirigido, donde vos manejás la presa y el gato descarga el circuito completo de caza con intensidad. Un gato de interior necesita las dos cosas: solo pelotas no alcanza para descargar energía real.
En superficies lisas y en lugares donde puedan rodar lejos: pasillos, cocina, ambientes sin alfombra. Sobre alfombra la pelota se frena enseguida y el juego se corta. También ayuda dejar alguna dentro de una caja o debajo de un mueble bajo, donde el gato tenga que meter la pata para sacarla: eso suma dificultad y tiempo de juego.
Sí, y en gatos senior el juego suave es especialmente valioso para mantener movilidad y peso. Conviene elegir pelotas livianas, ofrecerlas en superficies donde no resbalen y hacer sesiones más cortas. Si notás que un gato que antes jugaba dejó de hacerlo o se mueve con rigidez, conviene una consulta: el dolor articular en gatos es silencioso.
Disponible en Dra Luka Veterinaria, especialista en Medicina Felina, en Chacarita, Buenos Aires.
