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Un buen set de juguetes cubre tres conductas distintas: cazar presas chicas, perseguir algo que se mueve solo y morder algo que ofrezca resistencia. Cubrir las tres con pocos objetos rinde más que acumular veinte juguetes del mismo tipo.
Los que cubren conductas distintas. Un juguete tipo presa chica para que juegue solo, una varita para el juego dirigido con vos, algo con catnip y una superficie de rascado. Sumá altura —una repisa o un lugar alto donde pueda mirar desde arriba— y tenés cubierto lo básico del enriquecimiento en interior.
Más que cambiarlos, rotarlos. Dejá tres o cuatro a la vista y guardá el resto, alternando cada semana. El juguete que estuvo guardado vuelve a tener valor de novedad. Reemplazalos de verdad solo cuando se rompen o se sueltan partes chicas que el gato pueda tragar.
Ayudan cuando el problema viene de energía sin descargar: carreras nocturnas, mordidas a las manos, maullido insistente. En esos casos, sesiones de juego dirigido antes de la última comida del día suelen cambiar el cuadro en pocas semanas. Si hay orina fuera del arenero, agresión o cambios bruscos, eso amerita consulta veterinaria antes que juguetes.
Disponible en Dra Luka Veterinaria, especialista en Medicina Felina, en Chacarita, Buenos Aires.
