En gatos con cistitis recurrente, cristales, antecedentes de obstrucción o enfermedad renal, aumentar el aporte de agua es parte del plan que define el veterinario. La medida con más respaldo para eso es el alimento húmedo; la fuente puede sumar en los gatos que la prefieren, como complemento y no como reemplazo.
Depende del gato. Hay gatos que la prefieren con claridad y toman más; en los estudios que midieron consumo total, sin embargo, no apareció una diferencia consistente frente al bebedero común. Si lo que buscás es subir el aporte de agua, la medida con más respaldo es el alimento húmedo. La fuente suma como opción extra, y conviene dejar también el bebedero de siempre.
El filtro se cambia según el modelo, habitualmente cada tres o cuatro semanas, antes si el agua se ve turbia o hay varios gatos usándola. La bomba se desarma y se limpia al menos una vez por mes: es donde se acumula el biofilm, esa película resbalosa que cambia el sabor del agua y hace que el gato deje de beber. El agua se renueva igual, a diario.
Es común al principio. Dejá la fuente apagada unos días en el lugar donde va a quedar, para que se acostumbre al objeto, y recién después encendela. Mantené el bebedero tradicional en paralelo durante toda la transición, sin apurar el cambio. El ruido de la bomba es lo que más suele molestar: si hace más ruido de lo normal, casi siempre le falta agua.
Disponible en Dra Luka Veterinaria, especialista en Medicina Felina, en Chacarita, Buenos Aires.