El cepillado diario es lo ideal, pero incluso tres veces por semana marca diferencia. Lo que no funciona es empezar de golpe metiéndole un cepillo en la boca a un gato adulto: la introducción tiene que ser gradual, primero tocando el hocico, después levantando el labio, después el dedal, y recién al final el cepillado propiamente dicho.
De a poco y en varias semanas. Primero acostumbralo a que le toques el hocico, premiando. Después levantale el labio unos segundos. Después pasale el dedo con un poco de pasta veterinaria para que la pruebe. Recién cuando tolera todo eso, sumá el cepillo o el dedal. Si en algún paso se incomoda, volvé al anterior: apurar el proceso lo arruina.
No. Las pastas humanas tienen flúor y detergentes tipo laurilsulfato de sodio, y el gato no escupe: traga todo lo que le ponés en la boca, con gastritis y vómitos como resultado. Hay pastas veterinarias formuladas para ser ingeridas, con sabores que además facilitan la aceptación. Si no conseguís pasta veterinaria, cepillar solo con el cepillo húmedo ya aporta beneficio mecánico.
No. El cepillado previene la formación de placa, pero una vez que la placa se mineralizó en sarro ya no se saca cepillando: hay que removerlo con instrumental, y en gatos eso requiere anestesia. El cepillado sirve para espaciar esas limpiezas y para que el gato no llegue a extracciones. Si ya ves sarro, mal aliento o encía roja, corresponde consulta.
Disponible en Dra Luka Veterinaria, especialista en Medicina Felina, en Chacarita, Buenos Aires.