Un gato duerme entre doce y dieciséis horas diarias, y dónde lo hace no es un capricho: elige por temperatura, por altura y por cuánto control visual tiene del ambiente. Una cama en el piso, en un pasillo con paso de gente, difícilmente se use. La misma cama sobre un mueble, en una zona tibia y con vista a la puerta, se convierte en el lugar favorito.
Casi siempre por ubicación, no por la cama. El gato elige por temperatura, altura y control visual del ambiente. Probá moverla a un mueble alto, en una zona tibia —sin contacto directo con estufas ni caloventores, que producen quemaduras— y donde pueda ver la puerta del ambiente. Frotar un poco de catnip los primeros días también ayuda a que la asocie con algo bueno.
Más de uno, y en alturas distintas. Los gatos rotan lugares según la hora y la temperatura, y en casas con varios gatos los puntos elevados funcionan como recurso: el que puede subir evita conflictos sin enfrentarlos. Multiplicar refugios y alturas es una de las formas más efectivas de bajar la tensión en convivencia felina.
Sí: entre doce y dieciséis horas por día es lo esperable en un gato adulto, y en gatitos y senior puede ser más. Lo que amerita consulta no es la cantidad sino el cambio: si un gato que era activo empieza a dormir mucho más, se esconde en lugares donde antes no iba, o deja de subir a los lugares altos que usaba, eso suele indicar dolor o enfermedad.
Disponible en Dra Luka Veterinaria, especialista en Medicina Felina, en Chacarita, Buenos Aires.