El gato desciende de un felino de desierto y conserva una sed baja: obtiene gran parte del agua de la presa que come. Con alimento seco, ese aporte desaparece y la orina se concentra, lo que favorece cristales, cistitis y enfermedad renal. Por eso el objetivo práctico en gatos no es que "tenga agua disponible", sino que tome más.
Multiplicá los puntos de agua: varios recipientes en distintos ambientes, siempre lejos del comedero y del arenero. Usá boca ancha para que no le rocen los bigotes y renová el agua a diario. Si come alimento seco, sumar alimento húmedo unas veces por semana aporta bastante agua. Muchos gatos también prefieren agua en movimiento antes que quieta.
Porque la orina concentrada favorece cristales, cistitis y sobrecarga renal, y los problemas urinarios son una de las consultas felinas más frecuentes, especialmente en machos castrados de interior. Aumentar el agua es una de las pocas medidas preventivas caseras con impacto real. En gatos con antecedentes urinarios o renales, es parte del tratamiento.
Si notás que toma mucha más agua que antes, es un signo que amerita consulta: en gatos, la sed aumentada suele acompañar enfermedad renal, diabetes o hipertiroidismo, sobre todo pasados los siete años. También consultá si hace fuerza en el arenero, orina poco o fuera del arenero, o si hay sangre: en machos, la obstrucción urinaria es una urgencia.
Disponible en Dra Luka Veterinaria, especialista en Medicina Felina, en Chacarita, Buenos Aires.